lunes, 30 de enero de 2012

Los salvadores de judíos en la Alemania nazi


Ángel Sanz Briz
El verano de 1944 Budapest había dejado de ser una ciudad tranquila y glamourosa y el destino ideal para un joven diplomático como Ángel Sanz Briz, que actuaba como encargado de Negocios en la legación española en la capital húngara.

En sus calles los esbirros nazis hacían notar su presencia y los judíos vivían en un estado de terror continuo. A sus 34 años, este zaragozano sentía que no podía permanecer impasible mientras a su alrededor miles de personas eran despojadas de todos sus derechos y bienes materiales.

Pero no sabía muy bien qué hacer. Sus informes enviados al Ministerio de Asuntos Exteriores español explicando la desesperada situación de los judíos en Hungría no obtenían respuesta y la situación, lejos de mejorar, se agravaba con el paso de los días.

"El Gobierno español se limitaba a no decir nada, a mirar para otro lado. Él pedía instrucciones y nadie respondía, probablemente sus informes eran guardados convenientemente en un cajón por el funcionario de turno", explica el embajador José García Bañón, casado con Pilar, una de las hijas de Sanz Briz.

Los judíos sefardíes

"La posición del Gobierno franquista en aquellos momentos era muy difícil. El régimen estaba muy ligado a Alemania por la ayuda que había recibido durante la guerra, y debía pensar que salir con un registro diferente en un tema tan sensible para los nazis como era el de la cuestión judía podía ser visto como una especie de traición", añade el diplomático.

Por eso, y viendo que no iba a poder contar con ningún tipo de ayuda, Ángel Sanz Briz empezó a actuar por su cuenta. En un principio, se acogió al Real Decreto de Primo de Rivera de 1924, que contemplaba la posibilidad de conceder la nacionalidad española a los judíos sefardíes, descendientes de los judíos expulsados de España en 1492 durante el reinado de los Reyes Católicos.

Después, como en Budapest no eran muchos los sefardíes y la situación era cada vez más alarmante, decidió conceder salvoconductos, cartas de protección y pasaportes a todos los judíos que buscaran su ayuda, y para evitar tener excesivos con problemas con los nazis intentó ganarse la benevolencia de la máxima autoridad alemana en Hungría.

"Hizo toda suerte de malabarismos para salvar al mayor número posible de personas. Incluso llegó a alquilar una serie de casas que pagaba con dinero de su propio bolsillo para que los judíos estuvieran a salvo mientras arreglaba su salida de Hungría", explica García Bañón. Se trataba de ocho casas bajo protección española en las que se podía leer 'Anejo a la legación de España. Edificio extraterritorial'.

"Nosotros, su familia, no supimos nada de esta historia hasta mucho tiempo después. Él nunca dijo nada ni dejó ningún testimonio escrito. Siempre nos pareció raro que acudieran a la embajada judíos que se reunían con él en su despacho y se mostraban agradecidos, pero nada más", comenta su yerno y en su día colaborador del diplomático.Cuando los rusos se encontraban a las puertas de Budapest, en diciembre de 1944, Sanz Briz se vio obligado a dejar la capital húngara rumbo a Suiza, siguiendo las órdenes del Ministerio de Asuntos Exteriores y, tras un tiempo en Madrid, partió rumbo a San Francisco.
Memorial en el Museo del Holocausto
Yad Vashem en Jerusalén.

Pero como en otros muchos casos, los reconocimientos se hicieron esperar. En 1991, el Museo del Holocausto Yad Vashem de Jerusalén lo distinguió con el título de Justo entre las Naciones e inscribió su nombre en el memorial del Holocausto. Tres años más tarde, en 1994, el Gobierno húngaro le concedió a título póstumo la Cruz de la Orden del Mérito de la República Húngara.

Visados para la libertad

Sin embargo, el conocido como 'el Ángel de Budapest' -que salvó a más de 5.000 judíos de las garras nacionalsocialistas- no fue el único diplomático español que pensó que no se podía mirar hacia otro lado cuando estaba en juego la vida de miles de personas. Desde París, Budapest, Berlín, Bucarest, Salónica y Sofía, otros diplomáticos ofrecieron su ayuda a miles de judíos aprovechando las oportunidades que les ofrecían sus cargos y las buenas relaciones que mantenía España con Alemania. Son los 'Shindler' españoles y al igual que el famoso empresario alemán Oskar Schindler impidieron que más judíos murieran en el Holocausto.

Aunque lo hicieron a título personal. El régimen franquista se limitó simplemente a hacer la vista gorda, preocupado ante las repercusiones que pudiera tener en la buena relación que mantenía con Hitler una posición más beligerante en la cuestión judía. "El Gobierno español no hizo nada, nunca hubo unas instrucciones de Madrid para que se salvara a los judíos. Hubo diplomáticos españoles que miraron a otro lado. Pero ahí está siempre el debate: ¿la heroicidad es moralmente exigible?", afirma Miguel de Luca, diplomático y Secretario General de Casa Sefarad-Israel.

Héroes silenciosos

Para algunos la respuesta a esa pregunta era sencilla: no podían permanecer indiferentes ante el terror. Así, no dudaron en aprovechar sus contactos con las autoridades alemanas y locales, en expedir documentos de protección, pasaportes y salvoconductos para evitar que miles de judíos fueran enviados a los campos de concentración y exterminio nazis. "En total por la actuación directa o indirecta de España durante la II Guerra Mundial se salvó la vida de 35.000 judíos", confirma De Luca.

Eduardo Propper de Callejón
Pero el paso del tiempo silenció su gesta. Ni siquiera tener una nieta famosa, como la actriz Helena Bonham Carter, le sirvió a Eduardo Propper de Callejón para abandonar el olvido. Primer secretario en la embajada española en París, puso en peligro su vida para proteger a miles de personas. Firmó documentos que sirvieron como salvoconductos hacia la libertad y puso a resguardo obras de artes y bienes pertenecientes a judíos a los que nazis pretendían expoliar. Pero su compromiso tuvo desagradables consecuencias en su vida profesional. Fue sustituido por Ramón Serrano Suñer y murió en 1972 sin recuperar su cargo y sin obtener el reconocimiento que merecía su gesto desinteresado.

Una defensa también encendida de los judíos sefardíes y de sus bienes fue la que llevó a cabo el diplomático español Julio Palencia en Bucarest. Tras conocer que el artífice de la solución final Adolf Eichmann había incluido a los judíos búlgaros en el programa de exterminio alemán, Palencia removió cielo y tierra para evitar que se cumpliera su funesto destino. Su insistencia le valió el apodo del 'amigo de los judíos', como le llamaban despectivamente los alemanes. Pero lejos de amedrentarse ante la animadversión que le profesaban los nazis, Palencia no dudó en oponerse a la ejecución del judío búlgaro, León Arié. No lo logró pero sí consiguió que las autoridades búlgaras le permitieran a adoptar a los dos hijos de Arié y su madre pudiera vivir en la residencia oficial con un pasaporte diplomático español.

Valentía, coraje y determinación

Desde Atenas, el cónsul Sebastián Romero Radigales salvó a más de 800 judíos sefardíes invocando el Real Decreto de 1924 de Primo de Rivera. Pese a que, en un primer momento, sirvió para evitar su traslado a los campos de la muerte; ante la falta de respuesta de Madrid para hacerse cargo de sus nacionales, los nazis terminaron encerrando a este grupo de sefardíes en Bergen Belsen, un campo destinado a los prisioneros de países neutrales.

Visados expedidos por diplomáticos españoles
Una determinación como la que demostró el agregado agrícola de la embajada de Berlín José Ruiz Santaella y su mujer, Carmen Schrader. En su casa de las afueras de Berlín ocultaron como personal doméstico a tres judíos, que consiguieron así salvar su vida. "No importa tanto el número, porque como dice una frase del Talmud quien salva una vida, salva a toda la humanidad", afirma convencido De Luca."Sin embargo, Romero Radigales no cejó en su empeño por salvarlos y siguió enviando informes jurídicos insistiendo en que se trataba de un error", explica De Luca. Su insistencia dio finalmente frutos y tras seis meses de cautiverio los liberaron y los llevaron en un tren a España. "Uno de los supervivientes me contó algo realmente sorprendente, me explicó que un oficial de las SS fue uno a uno dándoles la mano y pidiéndoles disculpas en nombre del Tercer Reich. Pero se salvaron sólo gracias al empeño de Romero Radigales", añade el diplomático.

Una determinación como la que demostró el agregado agrícola de la embajada de Berlín José Ruiz Santaella y su mujer, Carmen Schrader. En su casa de las afueras de Berlín ocultaron como personal doméstico a tres judíos, que consiguieron así salvar su vida. "No importa tanto el número, porque como dice una frase del Talmud quien salva una vida, salva a toda la humanidad", afirma convencido De Luca.

sábado, 28 de enero de 2012

Witold Pilecki, el espía de Auschwitz

Se equivoca quien crea que, 67 años después de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, se ha agotado la mina de héroes que se hacinaban en sus barracones, de increíbles supervivientes y de historias dignas de ser llevadas al cine o a la novela, como modelo de dignidad. Pocos conocen, por ejemplo, la historia de Witold Pilecki, el único prisionero que ingresó en el campo por voluntad propia.
Dos imágenes del espía polaco. 

Pilecki nació en Rusia, en 1901, pero su corazón era polaco como sus padres, dos ancianos agricultores que le educaron con una Biblia en la mano. Al pequeño Witold se le quedaron grabados en lo más profundo los episodios de Juan el Bautista y a este Santo acudiría en oración en los más duros momentos de Auschwitz, aunque mucho antes de eso, a los 17 años, cuando se vio obligado a combatir en la recta final de la I Guerra Mundial, más que un hombre religioso era un aventurero patriota que deseaba la resurrección de la Polonia a la que tres potencias, Prusia, Rusia y Austria, habían anulado como nación durante más de un siglo. En 1920 luchó por primera vez contra un régimen totalitario, el comunista, en la Batalla del Vístula, y después continuó con su modesto proyecto personal. Se casó y tuvo dos hijos a los que alimentaba con su humilde trabajo en el campo hasta que Hitler invadió Polonia.

Tras la ocupación nazi se afilió al autodenominado Ejército Secreto Polaco, brazo armado del gobierno exiliado en Londres y que llegó a contar con 8.000 hombres, entre los que se contaban oficiales del Ejército polaco supervivientes de las fosas de Katyn, en las que fueron asesinados 21.000 religiosos, intelectuales y oficiales prisioneros. Fue entonces cuando Witold presentó a sus mandos un plan para dejarse prender por la Gestapo y poder ingresar en el campo de exterminio de Auschwitz. Pretendía, de esta forma, organizar la resistencia desde dentro y obtener información fidedigna de lo que estaba ocurriendo allí.

Le fue proporcionado un documento de identidad falso con el nombre de Tomasz Serafiński y el 19 de septiembre de 1940 salió deliberadamente durante una redada nazi en Varsovia y fue detenido junto con otros 2.000 civiles. En primer lugar, la Gestapo hizo con él lo que sabía hacer y la tortura duró dos días con sus dos noches. Después fue tatuado en su antebrazo con el número 4859 y enviado al campo de concentración.

Según el historiador del Museo de Auschwitz, Adam Cyra, Pilecki no tardó mucho en organizar la Unión clandestina de Organizaciones Militares (Związek Organizacji Wojskowych, ZOW). Las tareas de ZOW eran mejorar la moral interna, distribuir alimento y ropa adicionales, instalar redes de la inteligencia, y entrenar a grupos para asumir el control del campo en caso de que la resistencia polaca iniciara un ataque para tomar el poder.

Antes de 1941, había reclutado para ZOW al escultor polaco Xawery Dunikowski y al campeón de esquí checo Bronislaw. Pilecki se hizo con informantes en las oficinas administrativas de las SS, en los compartimentos del almacenaje y en el crematorio, de modo que comenzó a transferir información sobre la vida en el campo. Lo tenía todo previsto menos una cosa: que sus superiores jamás llegaron a creer lo que narraba en sus informes.

"Todos suspiran aquí por morir a manos del carnicero Palitsch, un joven guapo que desnuda a los prisioneros, los coloca ante una pared negra y les dispara en la nuca. Es mucho mejor que pasar hambre esperando a entrar en las cámaras", decía uno de sus partes.

En lugar de organizar desde fuera un asalto al campo de concentración, como él esperaba, sus superiores le tomaron por loco y le ordenaron salir de Auschwitz. Aprovechó un turno de noche en la panadería del campo, fuera de la cerca. Él y dos prisioneros más inmovilizaron al guardia, cortaron la línea telefónica y se escaparon, la noche del 26 de abril de 1943. Bajo la ropa llevaba documentos que probaban las atrocidades de Auschwitz.  

"No nos contó lo que había visto, sin duda porque éramos muy pequeños. Al contrario, intentaba distraernos a mí y a mis amigos", dice hoy su hijo, Andrzej Pilecki, recordando aquel rencuentro familiar que duraría poco tiempo, porque Palick dejó de nuevo su casa para luchar en el levantamiento de Varsovia y acabar detenido por el enemigo que sucedió a los nazis, los comunistas. Sus hijos no supieron qué había sido de él hasta la caída del imperio soviético, en 1990. "Durante todos esos años estuvimos esperando que hubiera sobrevivido en alguna cárcel perdida en Siberia, y ahora que tenemos constancia documental de su muerte, lloramos por no tener siquiera una tumba a la que llevar flores", dice Zofia Pilecka-Optulowicz.

Józef Cyramkiewicz
Pilecki llegó a organizar una red clandestina de información contra los rusos, pero fue capturado en 1947 por el NVKD, torturado en la prisión de Mokotv y sometido a un juicio en el que testificó contra él, ironías del destino, uno de sus ex compañeros de armas con quien había luchado contra Hitler. Józef Cyramkiewicz, superviviente de Auschwitz, le acusó de asesinato y se convirtió a cambio en ministro de la nueva Polonia comunista.

Pilecki, como consecuencia, fue ejecutado y arrojaron sus restos a un vertedero para que su cuerpo fuera incinerado junto a la basura y desapareciera. Pero todavía hoy se ven montones de piedras en lo que entonces fue el vertedero de Mokotv, las que dejan supervivientes judíos de Auschwitz que recuerdan su humanidad y su sacrificio durante aquellos 945 días en el infierno.

viernes, 27 de enero de 2012

¿Qué le dijo Sueárez a Tejero el 23-F?

Alfonso Guerra desvela el contenido de la valiente conversación que mantuvo el entonces presidente del Gobierno con el militar golpista en un salón del Congreso de los Diputados

El diputado Alfonso Guerra ha desvelado este viernes, en el acto dehomenaje al expresidente Adolfo Suárez, organizado por la Universidad Europea de Madrid y la Asociación para la Defensa de la Transición, el tenso diálogo que mantuvo el entonces presidente del Gobierno con el teniente general Antonio Tejero la noche del golpe de Estado del 23-F.

Suárez corre hacia Gutierrez Mellado, que es zarandeado por los
golpistas bajo la mirada de Tejero. 
La conversación, que se produjo a iniciativa de Suárez para intentar que Tejero parase el golpe, tuvo lugar en una salita del Palacio del Congreso adonde les condujo un ujier, que escuchó el enfrentamiento hasta que el Tejero le ordenó salir. El ujier tomó inmediatamente nota de lo que llegó a escuchar. Pasados los años, este empleado del Congreso le entregó a Alfonso Guerra una transcripción literal de la conversación, que textualmente fue la siguiente:

-Suárez: "Explique qué locura es esta!"

-Tejero: "¡Por España, todo por España!"

-Suárez: "¡Qué vergüenza para España!. ¿Quién hay detrás de esto?, ¿Con quién puedo hablar?"

-Tejero: "No hay nada de que hablar. Sólo debe salir"

-Suárez: "¿Pero quién es el responsable?"

-Tejero: "Todos. Estamos todos".

-Suárez: "Como presidente le ordeno que deponga su actitud."

-Tejero: "Usted ya no es el presidente de nadie".

-Suárez: "Le ordeno"

-Tejero: "Yo sólo recibo órdenes de mi general."

-Suárez: "¿Qué general?"

-Tejero: "No tengo nada más que hablar."

-Suárez: "Le insisto, soy el presidente".

-Tejero: "No me provoque".

-Suárez: "Pare esto antes de que ocurra alguna tragedia. ¡Se lo ordeno!"

-Tejero: "Usted se calla. Todo por España."

-Suárez: "Le ordeno"

-Tejero: "Callase, siéntese. Y usted -al ujier- fuera".

La moneda de los burdeles de Roma

La moneda de bronce del siglo I encontrada hace más de un año en las cercanías de río Támesis ha resultado ser, según creen los expertos, un medio de pago en los burdeles del Imperio romano, según informó este jueves el Museo de Londres.

La pieza tiene un tamaño similar al de una moneda de dos euros y en una de sus caras se puede ver a una pareja en posición amatoria, mientras en la otra aparece inscrito el número XIV. A pesar de su antigüedad, reproduce bastante nítidamente la imagen de una mujer recostada de cara a un sofá junto a una figura masculina, aparentemente durante un acto sexual.

Los expertos del Museo de Londres, donde se exhibe la moneda, creen que este tipo de objetos se intercambiaban por sexo y que la cifra que aparece en el reverso de la moneda es el precio del servicio prestado.

Un objeto arqueológico 'sexy'

Es la primera vez que se encuentra una pieza de estas características en Londres y al parecer también en el Reino Unido, según confirmó un portavoz del Museo de Londres.

La comisaria del museo, Caroline McDonald, aseguró que se trata de un objeto arqueológico "perfecto, sexy y provocativo", aunque demuestra que la vida de una esclava romana no era muy feliz. "Este tipo de objetos pueden ayudarnos a generar debates sobre temas relevantes para la ciudad y sus visitantes", señaló McDonald.

La pieza fue hallada en la orilla del Támesis en otoño de 2010, por un hombre con un detector de metales. Según McDonald, posiblemente había burdeles en Londres en la época en la que la moneda estaba en circulación, tras la invasión romana de Gran Bretaña.

“Yo vi todo el plan aniquilador de Hitler para los judíos”

A sus 101 años, da charlas
para que no se olvide la historia. 
A sus 101 años, Georges Loinger sigue aceptando todas las invitaciones para dar testimonio de los horrores causados por Adolf Hitler y su régimen de terror. Acaba de llegar en avión desde París a Madrid para participar en un seminario organizado por Sefarad-Israel coincidiendo con el Día de la Memoria del Holocausto, que ayer se conmemoró en Madrid. Loinger tiene energía suficiente para dar una conferencia en la Residencia de Estudiantes y atender a los periodistas. A la hora de la cena se le nota cansado. Inicialmente, no tiene demasiadas ganas de comer. Pero más tarde se animará a dar cuenta de la crema de calabaza y de la pechuga de pavo del menú. Solo bebe agua.

“Estoy aquí porque quiero recordar a las generaciones futuras el plan aniquilador de los judíos trazado por Hitler. Yo lo vi todo”, cuenta cuando se le pregunta qué le mueve a hacer el esfuerzo que supone un viaje para un hombre con más de un siglo de vida.

Loinger organizó en 1942 una red de la Organización de Ayuda a Niños (OSE, en francés) para evacuar a menores judíos a Suiza, ante el peligro que suponía la persecución desatada por el régimen nazi en Francia. Para esas fechas, ya se intuía cuál era el destino de los trenes que partían de Drancy: los campos de exterminio.

La dirección de la OSE encargó a Loinger la creación de un entramado para el paso de niños desde Francia a Suiza, con base de operaciones en Annemasse. La organización ideó una ingeniosa estratagema: Loinger llevaba a los chiquillos a jugar al fútbol junto a la frontera franco-suiza y, cuando la pelota caía en territorio helvético, el niño corría tras ella... y ya se quedaba allí. Estaba salvado. El ardid funcionó porque las patrullas de vigilancia estaban formadas por soldados italianos, aliados de Hitler, que no ponían gran empeño en la tarea, según recuerda Loinger. En esas labores era ayudado por su primo Marcel Mangel, quien con el correr de los años se convertiría en el célebre mimo conocido como Marcel Marceau.

El antiguo pasador de niños sería más tarde, durante 25 años, director de la Compañía de Navegación Israelí en París. Hoy preside la Asociación de Veteranos de la Resistencia Judía en Francia.Loinger logró poner a salvo personalmente a 350 de los 1.000 niños que evacuó la trama montada por él. “El peor recuerdo de aquella época está ligado precisamente a mi propia vida. Cuando iba a pasar a mi esposa y a mis dos hijos, apareció una patrulla alemana. Un oficial puso una pistola en la cabeza de mi hijo menor y me advirtió: ‘Si te mueves, mato al niño”, rememora este centenario. Pero, aprovechando un momento de confusión, consiguieron ponerse a salvo y cruzar horas después a Suiza. “No supe nada de mi familia, que estaba en Ginebra, hasta seis meses después”, añade.

¿Qué opina del resurgir de partidos neonazis que incluso están llegando al poder en Europa? “Suponen una minoría”, asevera. “Lo esencial es que Alemania y Francia, los países más fuertes, garantizan la estabilidad y nos protegen de ese peligro. Alemania, que tuvo el accidente de Hitler, es una de las grandes culturas del mundo”. Este “ardiente europeísta” afirma que no le da miedo el florecer de estos grupos. “Siempre habrá gente que odie a los judíos”, concluye.

La segunda última oportunidad para juzgar a los cómplices del Holocausto

“Creo que dentro de cinco años ya no se podrá juzgar a nadie”. Con el realismo que da saber que el tiempo es inexorable, Efraim Zuroff director del Centro Simon Wiesenthal en Jerusalén apunta la fecha en que podrá darse por concluido el que tal vez sea el mayor esfuerzo realizado nunca, por amplitud y duración, para tratar de llevara ante la justicia a quienes cometieron un crimen concreto contra la humanidad. Los hombres y mujeres que, amparados y espoleados por el régimen nazi, participaron en el asesinato de seis millones de judíos. Un crimen que marcó el siglo XX y que hoy se conmemora en todo el mundo en el Día de la Memoria del Holocausto.

Al final ha sido el tiempo el mejor aliado de miles de cómplices del Holocausto y la lucha por localizar a los culpables se ha convertido en una carrera contra el reloj. Hace poco más de un mes, el Centro Simon Wiesenthal lanzó la Operación Última Oportunidad II, una especie de tiempo de descuento en búsqueda de la justicia. El último minuto —la Operación Última Oportunidad— comenzó en 2002. “Recibimos más de 4.000 llamadas fiables”, explica Zuroff, quien subraya que “no valía con llamar y decir ‘tengo un vecino de unos 90 años con acento alemán que podría haber estado implicado”. Las informaciones eran filtradas y contrastadas. “Cada llamada tenía que pasar un triple filtro: la información debía ser fiable, el sospechoso tenía que estar en condiciones físicas y mentales de ser sometido a juicio y además no debía haber sido procesado antes por los mismos hechos”, explica.

Los resultados fueron sorprendentes. En nueve años, fueron localizados casi 600 sospechosos firmes, de los cuales, tras reunir pruebas, un centenar fue acusado ante las autoridades de los países en los que residían. “La verdad es que tuvimos mucha colaboración de las autoridades locales por ejemplo en Italia, Alemania, Francia o EEUU”.

Pero desde el fin de la II Guerra Mundial uno de los mayores problemas para jueces y fiscales ha sido probar que los acusados por el Holocausto estaban directamente implicados en los crímenes. Hay multitud de ejemplos, como el de Erich Lachman, un albañil reconvertido en guardián del campo de concentración de Sobibor (en Polonia) acusado de colaborar en la muerte de 150.000 judíos, pero absuelto por falta de pruebas. “Eso cambió completamente con el caso Demjanjuk”, indica Zuroff. En mayo de 2011, Ivan Demjanjuk, quien entre marzo y septiembre de 1943 ejerció como guardián voluntario del campo de Sobibor fue condenado en Múnich a cinco años de cárcel, pese a no haberse probado su relación directa con un crimen concreto. Para el tribunal bastó la pertenencia a los grupos de guardianes de un lugar donde la muerte era algo rutinario. Allí murieron exterminados 250.000 judíos. “Esta sentencia cambia todo”, recalca Zuroff en cuya opinión todavía quedan docenas de casos que pueden ser llevados ante los tribunales, especialmente de Alemania. El caso Demjanjuk ha supuesto esa prórroga añadida en la búsqueda de culpables a la que Simon Wiesenthal, superviviente de Mauthausen, dedicó su vida.

¿Y después de esos cinco años? “Ya nos estamos dedicando a otras actividades sobre todo combatir el antisemitismo desde la educación”, afirma Zuroff, que añade. “Diría que estamos pasando de las aulas del juzgado a las aulas de la escuela”.

jueves, 26 de enero de 2012

Diez años de la OTAN en Afganistán


La invasión de Afganistán por parte de Estados Unidos hace diez años dio lugar a una prolongada ocupación del país. El estancamiento en la resolución del conflicto parece acercarse a un punto de inflexión. Es difícil predecir los acontecimientos, pero ya nadie cree en la victoria de la OTAN. Los más pesimistas presienten la expansión del conflicto a nivel regional.

Antecedentes

Estados Unidos contó con el respaldo de la comunidad internacional y de la ONU, que consideraron probados los vínculos de Al Qaeda con los talibanes y, por tanto, quedaba formalmente justificada una acción de legítima defensa por parte de Estados Unidos contra Afganistán. El Consejo de Seguridad de la ONU legitimó el ataque con la designación de una fuerza de intervención, la ISAF, bajo cuya cobertura se desplegarían las acciones militares y la ocupación del país, a partir de finales de diciembre de 2001.

El objetivo oficial de la invasión de Afganistán era encontrar al líder de Al Qaeda, Osama Ben Laden, al mismo tiempo que se derrocaba al impopular régimen talibán. La operación "Libertad Duradera" se puso en marcha el 7 de octubre de 2001 con la participación de los ejércitos de Estados Unidos y Gran Bretaña, apoyados por una pequeña fuerza multinacional, y por la Alianza del Norte, un grupo opositor afgano a los talibanes. También prestaron su cooperación en cuestión de infraestructura numerosos Estados del entorno, como Rusia e Irán. Tras varios días de bombardeos que desarticularon las fuerzas militares de los talibanes, las tropas de la Alianza del Norte pudieron avanzar sobre Kabul. Finalmente, la capital fue tomada el 13 de noviembre de 2001.

Hamid Karzai.
A pesar de la victoria, Ben Laden no fue capturado. Se nombró un nuevo gobierno afecto a Estados Unidos y dirigido por Hamid Karzai.

Con el paso del tiempo se ha demostrado la debilidad de este gobierno títere, que apenas controla el territorio de Kabul y sus alrededores, por lo que la presencia militar aliada permaneció en el país. La OTAN asumió el control de la ISAF a partir de 2003. A partir de 2005, la situación comenzó a degradarse seriamente. A medida que creció la oposición al gobierno de Kabul, aumentó la fuerza de los talibanes, que regresaron a controlar regiones del país y llevaron a cabo una guerra de guerrillas contra las fuerzas de la OTAN. Este hecho obligó a la OTAN a incrementar paulatinamente sus efectivos en el Estado asiático.

Las elecciones de noviembre de 2009 estuvieron rodeadas de la polémica por las acusaciones de fraude. La oposición renunció a presentarse a la segunda vuelta de las elecciones, lo cual supuso la reelección automática del presidente Karzai. El riesgo de que el descontento pudiera extenderse en forma de conflicto armado hacia el norte, donde los líderes de la Alianza del Norte, excluidos por el gobierno de Karzai, están rearmándose y cuentan con el apoyo de Rusia y China, se hizo más patente. El fracaso de la solución política de Washington para Afganistán era patente. Estados Unidos no había valorado el largo plazo y sólo buscaba obtener ventajas inmediatas que se demostraron ilusorias.
Talibanes.

Afganistán se ha convertido en el ejemplo de un Estado fallido. La corrupción afecta a todos los niveles, y de alguna u otra manera, a todos los actores implicados en el conflicto. El negocio del cultivo y tráfico de la heroína financia tanto a los talibanes como al gobierno. En el norte, la Alianza del Norte no reconoce la autoridad de Kabul y adopta una actitud de indiferencía hacia las políticas del gobierno. En el sur y el este, los talibanes han resurgido y controlan todo el territorio a ambos lados de la frontera "AfPak" (Término acuñado por los funcionarios del Departamento de Estado y el Pentágono para referirse al teatro de operaciones de Afganistán y Pakistán). Los talibanes mantienen una actitud hostil frente a Kabul y están resistiendo a todas las ofensivas militares que se han lanzado desde Afganistán, por parte de las tropas de la OTAN, y desde Pakistán, por parte del ejército pakistaní en las regiones de Swat (2009) y Waziristan (2010).

La Región

Más allá de las consecuencias para Afganistán, el conflicto está desestabilizando toda la región. Su vecino Pakistán se halla inmerso en un caos que parece anunciar una guerra civil. Pakistán se unió a la guerra contra el terrorismo que proclamó Washington desde el primer momento. Sin embargo, esta decisión del gobierno de Musharraf fue ganando impopularidad entre los pakistaníes. Sobre todo los partidos islamistas y conservadores se distanciaron del gobierno en su decisión de aliarse en el conflicto con Estados Unidos. Esto provocó diferentes revueltas y atentados terroristas de inspiración islamista en el país. El atentado de mayor relevancia política fue el asesinato de la candidata a la presidencia, Benazir Bhutto, en 2007. Musharraf impuso el orden marcial para controlar la situación. Sin embargo, en el verano de 2008 se vio obligado a dimitir. El nuevo gobierno de Ali Zardari, el viudo de Bhutto, tomó el relevo con una política netamente pro-occidental. Pakistán permanece alineado con Estados Unidos, pero la guerra contra los talibanes y sus consecuencias están incrementando la tensión interna en el país.

La situación de inestabilidad en AfPak llevó al gobierno de Estados Unidos a replantearse su estrategia. En enero de 2010 se celebró la Conferencia de Londres y en julio de 2010 la Conferencia de Kabul, donde se trató de llegar a un acuerdo con un sector de los talibanes para que participaran en la administración del Estado, a cambio de la pacificación del territorio. Con este planteamiento, Washington admitió la incapacidad de la OTAN para derrotar a los talibanes militarmente. Para conseguir una posición de fuerza en las negociaciones y dar una imagen positiva ante la opinión pública, la OTAN desencadenó, a lo largo de 2010, esporádicas ofensivas, coordinadas con el ejército de Pakistán, contra las bases de los talibanes cerca de la frontera con Pakistán.

Intereses estratégicos globales

Afganistán no dispone de importantes recursos que sean codiciados por las grandes potencias. Excepto algunos yacimientos minerales, las prospecciones no han hallado un tesoro energético como poseen algunos Estados vecinos de Asia Central, como por ejemplo Turkmenistán. La importancia estratégica de Afganistán, por lo tanto, no radica en sus fuentes de recursos, sino en su posición geográfica central. El territorio de Afganistán es por donde se pretende que discurran oleoductos y gasoductos que distribuyan estos recursos desde Asia Central hasta las costas del mar Arábigo, desde donde podrán ser transportados en barco a lejanas regiones del planeta. En concreto, el territorio de Afganistán se ha revelado insustituible para Estados Unidos y su aliada la Unión Europea, ya que quieren evitar a toda costa la otra posible ruta alternativa para los oleoductos. Esta ruta alternativa a Afganistán atravesaría el territorio de Irán, el archi-enemigo de Washington. Para evitar esta dependencia energética de Teherán, Estados Unidos y la Unión Europea han invertido, sin éxito, cuantiosos recursos en pacificar Afganistán.

Existe el proyecto de construcción del oleoducto Turkmenistán-Mganistán-Pakistán-India (TAPI), que distribuiría el gas desde el este de Turkmenistán a través de Afganistán hasta la costa pakistaní en el mar Arábigo y la India. El otro es el oleoducto Irán-Pakistán-India (IPI), al cual se opone Estados Unidos, por participar Irán. China apoya ambos proyectos y ha proporcionado fondos y conocimientos técnicos para construir un puerto de aguas profundas en Gwadar (Pakistán) y así, además, contar con una terminal de tránsito para las importaciones de crudo procedentes de Irán y Africa.

La disputa por los recursos en la región entre las grandes potencias ha situado a este escenario como protagonista del panorama internacional en los últimos años. La estrategia de Estados Unidos de afirmar su hegemonía, invadiendo Afganistán, parece no haber funcionado. El ejército estadounidense sólo controla algunas áreas de el territorio y no ha sido capaz de acabar con la resistencia de los diferentes grupos guerrilleros. Esta situación de inestabilidad ha animado la codicia de las potencias competidoras y ha elevado la tensión en una región donde cuatro Estados cuentan con capacidad nuclear, Rusia, China, India y Pakistán.

Las potencias asiáticas

China ha jugado sus cartas en la región a través de inyecciones masivas de IDE. El programa de inversiones del "Gran Oeste" que pretendía desarrollar regiones enteras del territorio occidental de China, se hizo extensivo a los Estados vecinos de Asia Central. El gobierno chino ofrece a los gobiernos de la región la construcción de importantes infraestructuras, a cambio de concesiones de explotación de los recursos naturales a sus corporaciones. De Afganistán obtiene minerales, mientras que de Tayikistán, Turkmenistán e Irán obtiene gas y petróleo. Esta política le ha generado un importante éxito a Pekín, que ha incrementado notablemente su influencia en la región en los últimos años.

Ali Zadiri
Ali Zardari, el viudo de Bhutto, es presidente de Pakistán desde 2008 y partidario de Estados Unidos. Washington está intentando que Pakistán asuma un mayor compromiso en la pacificación de Afganistán y contrarreste la posible influencia de Irán. A cambio, Pakistán se beneficiaría económicamente de la construcción de los oleoductos que unirían Asia Central con el mar de Arabia. Sin embargo, si Pakistán bascula demasiado hacia Estados Unidos se arriesga a debilitar sus vínculos históricos con China y a excitar el anti-americanismo interno, muy presente en el país. Esta situación esquizofrénica está dirigiendo al país hacia el camino de una guerra civil. India ha definido su estrategia en la región como respuesta a la creciente influencia de China y a las maniobras de Pakistán en Afganistán. El gobierno indio ha invertido importantes sumas de dinero en proyectos de cooperación en Afganistán, a través de numerosas organizaciones de cooperación indias que se han desplegado sobre el terreno. Proyectos que abarcan desde la construcción de infraestructuras a la mejora de los servicios a la población y que situaron a Nueva Delhi omo uno de los principales donantes internacionales a Afganistán. India quiere favorecer la estabilidad y la transición en Afganistán hacia un régimen moderado y alejado de la influencia pakistaní11. Por otra parte, India no ve con malos ojos el restablecimiento de la influencia rusa en la región, siempre y cuando no vaya asociada al establecimiento chino. De igual forma, parece dispuesta a favorecer a Irán en detrimento de Pakistán.

Irán ejerce una influencia creciente sobre parte de la población en Afganistán y Tayikistán. La enemistad de su gobierno con el de Estados Unidos ha situado al Estado persa en el centro de la diana de las amenazas más fuertes que está lanzando Washington. Estados Unidos no puede permitir que Irán se erija en una potencia regional que pueda arrastrar a otros Estados a la formación de un sistema de seguridad y comercial autónomo de la influencia de Washington. Tal es así que parece ser que Estados Unidos contempla la posibilidad de un ataque militar contra Irán para evitar que surja este hipotético escenario.

En cambio, Irán está contando, hasta la fecha, con el respaldo de Rusia y China. En los planes de China para abastecerse de petróleo y gas en la región de Asia Central, Irán juega un papel importante como suministrador y aliado. Rusia también pretende ampliar su área de influencia en la región y la alianza con Irán supondría su acceso al Golfo Pérsico, región controlada por Estados Unidos en las últimas décadas. Esto sería un logro que ni siquiera la Unión Soviética alcanzó. Por este motivo, China y Rusia han incluido a Irán como Estado observador en la OCS (Organización de Cooperación de Shanghai (alianza militar organizada por Rusia y China), es decir, en su estrategia de seguridad. Por tanto, si Estados Unidos ataca a Irán se arriesga a una intervención de la OCS como respuesta.

Estados Unidos y la Unión Europea

En la situación actual, Estados Unidos y la Unión Europea parecen haber perdido la iniciativa que ha pasado a Rusia y China. La estrategia china y rusa basada en la diplomacia y las negociaciones comerciales ha tenido mayor éxito que las acciones militares de los occidentales. Particularmente delicada es la situación de la Unión Europea, que además de la hegemonía mundial se juega el abastecimiento de recursos energéticos en el futuro. Lo mismo le ocurre a China, pero en el caso de la Unión Europea la alianza con Estados Unidos le ha sido más perjudicial que beneficiosa.

Al alinearse con Estados Unidos, la Unión Europea aceptó implícitamente el antagonismo de Rusia e Irán, en lugar de buscar el acercamiento y unas relaciones comerciales cordiales. Esta irreflexiva estrategia ata los destinos de la Unión Europea y Estados Unidos. De tal forma que, si Washington provoca el conflicto abierto con los orientales, la Unión Europea se encontrará, de nuevo como en la Guerra Fría, en la primera línea del frente y sin recursos energéticos, ya que Estados Unidos no puede garantizar su abastecimiento a Europa. Además, se puede provocar la defección de Turquía, aliado de la OTAN, pero que ha comenzado una política independiente en la región tras haber sido rechazado su ingreso en la Unión Europea

Bruno Neri, el futbolista partisano

Bruno Neri.
Faenza es una pequeña ciudad cerca de Rávena, en la Emilia-Romagna italiana, cuyo estadio se llama Bruno Neri. A muchos su nombre poco dice. En su lápida reza lo siguiente: "Bruno Neri, comandante partisano muerto en combate en Gamogna el 10 de julio de 1944. Tras destacar como atleta de primer nivel destacó en la acción clandestina primero, después en la guerra de guerrillas, magníficas virtudes combatiendo y un gran ejemplo para las futuras generaciones".

En 1931, Neri tenía sólo 21 años cuando las botas y las camisas negras de las hordas deMussolini eran dueñas y señoras de las calles de toda Italia. Neri era jugador de la Fiorentina el día que se inauguró el estadio Giovanni Berta, el actual Artemio Franchi, en Florencia. El nombre era el de un militante fascista que había sido asesinado por un comando comunista que lo lanzó a las aguas crecidas del Arno en un enfrentamiento en febrero de 1921. De aquel partido quedó una imagen, la de 21 jugadores haciendo el saludo romano mirando al palco y sólo uno, Bruno Neri, impasible, con sus brazos caídos.

De Florencia pasó al Lucchese, equipo de primer nivel en los años 30. Con la camiseta rojinegra llegó a la selección y dio el salto al Torino, donde colgaría las botas en marzo de 1940. Faltaban dos meses para que Italia se uniera al Eje en la Segunda Guerra Mundial.Formado en el instituto agrario de Imola y ligado siempre al mundo de la cultura de su región, sus virtudes futbolísticas le llevaron del equipo de su ciudad a la Fiorentina en el verano de 1929 a cambio de una cantidad rimbombante entonces:10.000 liras. Una frase suya que se hizo famosa en sus días fue "cuando te llega la pelota ya tienes que haber pensado qué vas a hacer con ella". Muchos años después, Xavi Hernández explica con esa frase la diferencia entre un buen jugador y un crack.

Bruno Neri, con los brazos bajados sin hacer el saludo fascista.
Bruno Neri se había ido acercando a los movimientos antifascistas gracias a su primo Virgilio, ligado a la izquierda italiana desde 1916. Tras dejar el fútbol, el ex futbolista entró en la ORI (Organización de Resistencia Italiana). Dejó Milán, donde había montado un negocio, y regresó a Faenza. Un día supo que los alemanes le buscaban. Habían descubierto su juego. Buscó al utillero del equipo de su pueblo, le regaló sus botas y se echó al monte.

Su misión, estrechamente ligada al OSS americano (Office of Strategic Service, con el que entró en contacto en Sicilia en los días del desembarco aliado) y el CLN (Comité de Liberación Nacional), se desarrolló en el Batallón Rávena, encargado de estudiar operaciones de sabotaje en la Línea Gótica, la creada por el mariscal alemán Albert Kesselring para frenar el avance aliado en los Apeninos.

Neri, cuyo nombre de guerra era ‘Berni’, se convirtió en el número dos del Batallón Rávena. El jefe era su primo Virgilio, ‘Nico’. El grupo se destacó en la recuperación de paracaidista aliados lanzados en su región. En una de esas operaciones iba a encontrar ‘Berni’ la muerte. Fue el 10 de julio de 1944 en el monte Eremo di Gamogna. Cerca del cementerio de Gamogna, él y su compañero y jugador de voleibol Vittorio Bellengui fueron sorprendidos por un grupo de 15 soldados alemanes que buscaban ascender al monte. Trataron de hacer frente cuerpo a tierra, pero los alemanes encontraron resguardo tras un muro. Un disparo en la cabeza acabó con la vida del futbolista-partisano, cuya figura se está tratando de recuperar en los últimos años en Italia.
Fiorino fue otra víctima de la guerra.

La historia de Neri no es la única de deportistas italianos quelucharon contra Mussolini y la ocupación nazi. Uno fue, Ernest Egri Erbstein, su entrenador en el Lucchese y una de las víctimas del accidente de Superga que en 1949 acabó con el Gran Torino. Las leyes raciales de Mussolini le hicieron abandonar Italia y acabar en la ciudad donde creció, Budapest, donde se hizo futbolista en las filas del BAK. Allí su familia, que había tomado el nombre Egri para camuflar su origen hebreo, se encontró con el horror del gobierno de Horty, aliado de Hitler y la caza de judíos para enviarlos a Auschwitz. Camuflada con mil y una artimañas, la familia sobrevivió en la capital magiar y el padre atravesó varias veces de manera clandestina las fronteras hasta Italia para recomendar a Ferrucccio Novo, presidente del Torino, que comprase a fenómenos como Loik o Mazzola. Él fue el último entrenador de aquel Toro de los cinco títulos.

Franco Valentino, un portero juvenil de la Juventus, dinamitó la sede del EIAR, hoy llamada RAI.La acción le costó la vida ya que horas después fue capturado, torturado y colgado a sus 19 años en corso Vinzaglio de Turín después de que los alemanes no le sacaran el nombre de sus colaboradores (Dante di Nanni y Giovanni Pesce).

‘Il Duce’ decidió mandar al gran Fausto Coppi a combatir a África para dar ejemplo a la juventud. Otro ciclista legendario, Gino Bartali, se jugó la vida en la Florencia ocupada llevando en su tubular salvoconductos para que muchos judíos pudieran cruzar la frontera.

La guerra también dejó víctimas al otro lado. Dino Fiorini, lateral zurdo del Bologna y Don Juan de su época, entró a formar parte de la Guardia Nacional Republicana y la muerte le sorprendió en Monterenzio (a una hora de la Faenza de Neri) en un choque en septiembre de 1944 con un comando de partisanos. Nadie supo nunca si aquel encuentro al que Fiorini acudió en moto fue un intento de pasarse al lado ‘rojo’ o una emboscada que él había preparado a los partisanos y que fue descubierta. Su cuerpo nunca apareció por más que sus hijas, Paola y Franca, lo hayan intentado.

Schwartz, el salvador de judíos

El que fuera embajador español en Austria durante la Segunda Guerra Mundial hizo uso de un vacío legal para traer a cientos de judíos a nuestro país. Otros, como él, ayudaron a salvar muchas vidas 

Juan Schwart, el diplomático español, a la derecha.
No fue el único, pero fueron menos los valientes que trataron de salvar vidas que los que huyeron o hicieron la vista gorda. 

Juan Schwartz Díez-Flores, diplomático español, fue nombrado cónsul para Austria en 1942, precisamente el mismo año en el que el Tercer Reich encabezado porAdolf Hitler decidió comenzar lo que llamaron la'solución final'. Es decir, el exterminio lento y sistemático de millones de judíos. Cuando Schwartz llegó a su nuevo puesto «descubrió enseguida una realidad que, todavía por aquel entonces, no se conocía bien», recuerda su hijo Pedro, actual presidente del Consejo Económico y Social de Madrid. Así que el diplomático hizo «lo que haría cualquier hombre de bien. Rebelarse contra aquello», afirma con modestia. un vacío legal 

Aprovechando una normativa de Primo de Rivera aprobada 18 años antes, y que consistía en que los judíos sefardies que demostraran antecedentes españoles podían solicitar la nacionalidad, Schwartz comenzó a tramitar pasaportes desde el consulado para mandar ciudadanos a España. «Yo recuerdo las enormes colas que se formaban cada mañana en la puerta de la casa (la familia vivía en el piso superior de la embajada) para pedir los papeles», recuerda Pedro. La ley que usó había expirado porque fue derogada durante la II República, pero los nazis no conocían ese detalle.

Otros españoles se la jugaron 

Schwartz fue un ejemplo. Pero también lo fueron Ángel Sanz Briz (embajador en Budapest), Sebastián de Romero Radigales (embajador en Atenas) y unos pocos más (Varsovia, Bruselas...). Los historiadores no establecen una cifra fiable sobre cuánta gente pudieron salvar entre todos ellos. Sin embargo, parece que debieron de ser entre 30.000 y 60.000 personas las que llegaron a nuestro país a través de este método. «Y eso sin contar los que entraron por los Pirineos con ayuda de montañeros anónimos que les acompañaban por los pasos de las montañas», explica Diego Carcedo, un veterano periodista que acaba de publicar el libro 'Entre bestias y héroes', hablando sobre estos hechos. Todos los testimonios aseguran que los actos fueron voluntarios. Según ellos, Franco no lo impidió, pero tampoco lo apoyó.

"Esas imágenes se le quedan a uno grabadas"

Pedro Schwartz Girón (nombrado presidente del Consejo Económico y Social de Madrid el pasado jueves 19) vivía con sus padres en Viena cuando el maquiavélico plan de Hitler de exterminar a los judíosdio comienzo. Todavía recuerda episodios inimaginables hoy en día: «En una ocasión una mujer me dio unas joyas para que se las diera a mi padre.Como es lógico mi padre se las devolvió, pero tramitó su pasaporte a pesar de no tener origen sefardí.También recuerdo ver pasar a señores con la estrella de David marcada, y parques en Viena con bancos marcados. Era el único lugar donde podían sentarse. Sin duda mi padre quedó profundamente marcado por estos hechos». «Son imágenes que a uno se le quedan grabadas en la memoria».

miércoles, 25 de enero de 2012

La pesca en el mundo prehistórico

Utensilio de pesca hallado
en el yacimiento.
Hallan cerca de Moscú utensilios de pesca de más de 7500 años de antigüedad 

Un equipo internacional de arqueólogos liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha documentado cerca de Moscú una serie de cercos y trampas de pesca de más de 7.500 años de antigüedad. Los utensilios hallados, entre los más antiguos de Europa, presentan una gran complejidad técnica y su estudio permitirá conocer el papel de la pesca en las poblaciones europeas de inicios del Holoceno (hace 10.000 años).

"Hasta ahora se pensaba que los grupos mesolíticos no tenían campamentos estables, sino que eran estacionales. Según los resultados obtenidos durante las excavaciones, tanto en el Mesolítico como en el Neolítico, el grupo humano que habitó la cuenca del río Dubná, cerca de Moscú, realizaba actividades productivas a lo largo de todo el año", explica el investigador del CSIC Ignacio Clemente, de la Institución Milà y Fontanals, y director del proyecto.

Según Clemente y su equipo, durante el Neolítico y el Mesolítico, los habitantes de esta región, denominada como Zamostje 2, cazaban preferentemente en verano e invierno, pescaban en primavera e inicios de verano, y recolectaban frutos silvestres a finales de la época estival y en otoño.

Tres años de trabajo

"Pensamos que la pesca tuvo un papel fundamental en la economía de estas sociedades por ser un producto predecible, fácil de conservar, secado y ahumado, y de almacenar para un posterior consumo", apunta Clemente.

Durante este proyecto, que acaba de finalizar después de tres años de trabajos, se han encontrado objetos cotidianos (cucharas, platos, etc.), instrumentos de trabajo, armas de caza y aperos de pesca, todos ellos manufacturados con sílex y otras rocas, huesos y astas. 

"Los útiles de pesca documentados muestran una tecnología muy desarrollada y dirigida para la práctica de diversas técnicas pesqueras. Podemos destacar el hallazgo de dos grandes nasas (especie de cesta entretejida con varillas de pino empleada para pescar) de madera muy bien conservadas, de hace 7.500 años. Se trata de una de las dataciones más antiguas en este territorio y, sin duda, de las mejor conservadas, pues aún mantienen algunos cordajes de unión manufacturados con fibras vegetales", añade el investigador del CSIC.

Además, los investigadores han recuperado objetos relacionados con la captura y el procesado del pescado, como anzuelos, arpones, pesas, boyas, agujas para la elaboración y reparación de redes, así como cuchillos de costilla de alce para descamar y limpiar el pescado.
Restos orgánicos

Una de las peculiaridades del yacimiento de Zamostje 2 es la conservación de numerosos materiales orgánicos, como maderas, huesos, hojas de árboles, excrementos fósiles, y en especial restos de pescado.

Utensilios hallados en la zona.
Según Clemente, "resulta muy raro encontrar yacimientos donde se conserven tantos materiales orgánicos. Los restos ictiológicos que hemos encontrado nos dan una idea del porcentaje proteínico que el pescado aportaba a la dieta de la población prehistórica. Además, nos permitirán hacer un análisis desde el punto de vista de la clasificación de especies, cantidad y tamaño de las capturas y época de pesca, entre otros. Estos datos son imprescindibles para poder valorar el papel que jugó la pesca en la economía de estos grupos humanos".

El yacimiento arqueológico fue descubierto en los años 80 durante las obras para construir el canal por el que actualmente fluyen las aguas del río Dubná, de la cuenca Oka-Volga. Zamostje 2 presenta cuatro niveles arqueológicos: dos del Mesolítico (entre hace 7.900 y 7.100 años) y dos del Neolítico (entre hace 6.800 y 5.500 años).

"Estos niveles se hallan bajo una capa de subsuelo con aguas subterráneas y bajo un nivel de turbera posterior, que ha permitido una magnífica conservación de los materiales arqueológicos, incluidos los de origen orgánico", concluye el investigador del CSIC.

En el proyecto, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, han participado también el Instituto de Historia de la Cultura Material-Academia de Ciencias de Rusia, el Museo Estatal del Hermitage de San Petersburgo, el Museo Estatal de Sergiev Posad, la Universidad Autónoma de Barcelona y el Centre National de la Recherche Scientifique de Francia.

Vendida la máscara mortuoria de Stalin

Los moldes de yeso se realizaron justo tras la muerte del dictador ruso en 1953
La máscara mortuoria de Stalin.


Una máscara mortuoria en bronce de Joseph Stalin y reproducciones de sus manos realizadas en el mismo material fueron vendidas ayer en una subasta en el Reino Unido por 5.280 euros.

Las piezas partían de un precio estimado de entre 3.590 y 5.980 euros por la casa de subastas Mullock's, situada en el condado de Shropshire, que organizó la venta.

Las obras habían sido compradas por un marchante de arte en Moscú en 1990 y pertenecían a un coleccionista particular que decidió desprenderse de ellas.

La máscara de Stalin incluye el célebre bigote del mandatario soviético y sus cabellos peinados hacia atrás. «Las reproducciones de sus manos muestran que la izquierda estaba liberamente deformada, un aspecto que los retratos oficiales disimulaban cuidadosamente», según Richard Westwood-Brookes, un experto de Mullock's.

Los moldes de yeso de su rostro y sus manos se realizaron justo tras la muerte del dictador en 1953. Con ellos se realizaron dos máscaras de bronce, una de las cuales se vendió ayer en la subasta. La otra fue vendida por Sotheby's a comienzos de los años 90.

lunes, 23 de enero de 2012

Serrano Súñer


Ramón Serrano Súñer, nacido en 1901, cruzó el siglo XX de lado a lado aunque jugara su papel en los primeros años cuarenta. Era ministro de Asuntos Exteriores de un país entonces defensor del Eje pero resistente a la presión de Hitler. Quien para varios historiadores -Pabón, Preston- tuvo la entereza de decir «no» a aquella gigantesca figura, a aquel escalofriante monstruo, entonces en la cúspide de su poder, fue Serrano. Serrano era ministro de Franco, jefe de un debilísimo Estado al que la guerra civil había deshecho casi por completo (la España de 1936 contaba con 1.100 locomotoras en funcionamiento; en la de 1939 quedaban apenas 300). A ese país en la ruina representaba Serrano Súñer en las decisivas entrevistas de Hendaya y Berchstesgaden. En la primera, el 23 de octubre de 1940, Serrano acompañaba a Franco. Acababa de dejar la cartera de Gobernación y había sido nombrado ministro de Asuntos Exteriores seis días antes. Hitler y Franco, contaban con dos actores secundarios, el propio Serrano y Ribbentrop, ministros de Asuntos Exteriores español y alemán, de no poco peso. En Hendaya, Hitler hizo un despliegue de talento y expuso sus puntos de partida con altura aparente y toda la capacidad de desinformación que llevaba dentro de sí. Habló, según Serrano, «de manera demasiado lisonjera y propagandística». Pero tomó un tono sumamente cauteloso al llegar a los puntos que le interesaban: Gibraltar, la costa sur del Mediterráneo y Canarias. Franco planteó sus reivindicaciones africanas con el sentido del oportunismo innato en él. Al terminar la primera parte del encuentro, celebrado en el tren de Hitler, un diplomático español que actuaba de intérprete fue testigo involuntario de una frase del Fuhrer: Mit diesen Kerlen kann man nichtsmachen, con estos tipos no hay nada que hacer.
Alianza secreta con Alemania

Franco aceptó la adhesión de España a la alianza militar con la Alemania nazi «siempre que esta adhesión se mantenga secreta hasta que se considerase oportuno hacerla pública». El compromiso que España contraía de entrar en la guerra junto a las potencias del Eje se llevaría sólo a cabo cuando la situación lo exigiese, la de España lo permitiera y se diera cumplimiento a las propuestas del gobierno español. Esto era en síntesis lo acordado en Hendaya. Era en el fondo un cierto descalabro para los planes de Hitler, como se descubrió al estudiar los documentos intervenidos por los aliados en 1945, tomar la Cancillería del Reich y los archivos de Wilhelmstrasse.

Un mes después de Hendaya, Serrano habría de jugar un papel central. Ribbentrop y su aparato de Wilhelmstrasse presionaban mañana, tarde y noche sobre el madrileño palacio de Santa Cruz. Franco escribió una carta sinuosa a Hitler. Le advertía de la dudosa fidelidad del ejército francés de África al mariscal Petain y proponía que en caso de victoria alemana España pudiera recuperar territorios en Argelia y Marruecos, desde el oranesado hasta Ceuta. Estas propuestas nos parecen anacrónicas, casi increíbles al cabo de 60 años. Pero hay que recordar que Hitler era un poder incuestionable en 1940. Posiblemente Franco, centrado en sus obsesiones africanas y en la enemistad hacia Francia, pensaba a corto plazo, con la fijación de los generales africanos, en ventajas materiales concretas, en pedazos del pastel. Serrano, más sutil, más culto, veía las alternativas, la heroica resistencia churchilliana, el fondo estratégico de Rusia, el posible papel de América, la emergencia de un joven general en Londres, Charles de Gaulle... No: la guerra no estaba decidida.

Las pretensiones de Hitler

Serrano Súñer con HItler.
En estas circunstancias, Serrano acudió a la entrevista de Berchtesgaden, el 18 de noviembre de 1940. Hitler le dijo que «de acuerdo con lo convenido en Hendaya» necesitaba fijar la fecha más próxima de la entrada de España en la guerra «porque era indispensable para sus planes atacar Gibraltar y cerrar el Mediterráneo». Y añadió secamente, mirando a los ojos de su interlocutor: «Lo tengo decidido». Las versiones de los tres españoles, el ministro y sus dos intérpretes (el diplomático barón de las Torres y el catedrático Antonio Tovar) son coincidentes. Las palabras de Hitler tenían el acento de una notificación. Se trataba de fijar la fecha. Serrano explicó a Hitler que lo acordado en Hendaya no era que España entrara en la guerra cuando Alemania lo decidiera. Lo acordado era que España decidiría cuándo estaría en condiciones de hacerlo. Hitler replicó de inmediato: «En cualquier caso la operación mixta sobre Gibraltar es necesaria con la consiguiente apertura de hostilidades por parte española contra los aliados». Hoy han desaparecido ya los tres españoles pero sus versiones coinciden. Serrano replicó a Hitler con prudencia formal pero inequívoca claridad: España no entraría en la guerra por orden de Alemania. Dio argumentos económicos, el hambre de millones de españoles, la pugna con el embajador británico para lograr los navicerts que permitiesen llegar a puertos españoles los cargamentos de trigo de Canadá, Argentina, Australia... Hitler se declaró escéptico ante estos argumentos. Serrano añadió datos militares: la toma de Gibraltar no cerraba el Mediterráneo; seguía abierto Suez... Pero los argumentos humanos, esos en que el gesto y la expresión pesan tanto o más que las palabras, fueron decisivos. España estaba cansada de guerras. Y se defendería si alguien trataba de arrastrarla a un conflicto. Ese es el momento en que Hitler tuvo una reacción inesperada, como de abatimiento físico, ese cansancio mortal que le atacaba a veces como contrapunto de los momentos de exaltación. «Inclinó la cabeza en actitud que a mí me pareció comprensiva», escribe Serrano. «¿Entendería él lo que nuestra dignidad de pueblo no permitía? Como resignado se limitó a pedirme que pasáramos a una gran habitación próxima en la que había un tablero central, muchos planos sobre él, colgados en las paredes con banderitas que indicaban la posición de sus ejércitos. España recuperaría Gibraltar y dominaría, en el nuevo mapa, el África del Norte marroquí y argelino». Fue allí, donde Serrano replicó al general Jodl, jefe de operación del cuartel general, en presencia de Hitler: «Nosotros no estamos todavía en condiciones de tener una intervención activa en la guerra, ni podremos aceptar el paso por nuestro territorio». En diciembre de 1942, Jodl volvería a la carga, esta vez con Muñoz Grandes, jefe de la División Azul. Pero Alemania estaba metida ya en la batalla de Stalingrado, el general Zhukov había conseguido posiciones claves y se preparaba la gran derrota en el Este de los ejércitos del Reich. Era otra Alemania.

Apoyo a la Monarquía
Serrano Súñer en Alemania.
Serrano fue un jurista de peso en el foro español (su pequeño, artesanal y prestigiosísimo despacho sólo se ocupaba de recursos de casación civil ante el Supremo). Como ministro había sido destituido por Franco (su concuñado, estaban casados con dos hermanas) en septiembre de 1942. Desde entonces, y a salvo de las feas jugadas que la ancianidad y el deterioro causan en los humanos, Serrano fue un ciudadano en algunos aspectos ejemplar: en su integridad y en su deseo de servir de enlace y puente con la España en la que, milagrosamente, vivimos hoy. Pidió a Franco en una carta de 1945 que celebrara un plebiscito y restaurara la Monarquía. Repetimos, en 1945. Prestó servicios frecuentes al Conde de Barcelona, jefe de la Casa Real española desde 1941 a 1977. Cuando en los años cuarenta Don Juan de Borbón se pronunció en favor de una España reconciliada y democrática, sin vencedores ni vencidos, muchas figuras de la izquierda, desde Enrique Tierno a José Tarradellas, apoyaron ese pacto por la Monarquía. Pero uno de los que dio su apoyo, converso por entonces, fue Serrano Súñer. Antes, en los horribles años 1936-39, había fraguado, como ministro de Franco, la estructura jurídica de un régimen personal para dotarle de las apariencias del Derecho. Hans Kelsen escribiría cómo el Derecho aparente acaba muchas veces por convertirse en realidad.

Vuelve el Mein Kampf a Alemania


Un periódico incluirá un cuadernillo con un resumen del 'Mein Kampf'

Copia de lujo del Mein Kampf
El próximo 26 de enero, Alemania vivirá una primicia periodística que volverá a confrontar al país con el capítulo más oscuro de su historia reciente. Ese día, y si la Justicia lo permite, los ciudadanos germanos podrán contemplar y comprar un periódico semanal que ilustrará su portada con una foto de Adolf Hitler, el dictador que prometió un paraíso imaginario que debía durar mil años, y que ofrecerá al lector un cuadernillo con un apretado resumen de 15 páginas de la biblia del nazismo: «Mein Kampf».

La decisión, además de histórica, tiene una connotación legal que puede acabar con la batalla solitaria del Ministerio de Finanzas del Estado de Baviera, que heredó -gracias a una sentencia dictada el 15 de octubre de 1948- todos los bienes que pertenecieron al dictador, incluido la editorial del partido nazi, Franz Eher. Desde entonces, los funcionarios de la región llevan a cabo una inédita batalla para impedir, con un éxito relativo, que la obra magna del Führer vuelva a ser editada en el planeta.

Pero las nuevas tecnologías acabaron con el celo de las autoridades bávaras y, ahora, cualquier neonazi aficionado, puede leer el libro en Internet. ¿Fue este el aspecto que convenció al editor inglés, Peter McGee, a desafiar las leyes alemanas y sacar a la venta una edición de su diario 'Zeitungszeugen', con un fascículo comentado del libro «Mein Kampf»? McGee ya desafió a las autoridades germanas en enero de 2009, cuando inició la venta de su rotativo con facsímiles de periódicos que se leían en el Tercer Reich. El éxito fue total, pero la reproducción de diarios como el «Völkischer Beobachter» de la editorial nazi Die Angriff' impulsó a los bávaros a tomar una decisión que causó un escándalo: requisaron el periódico.

La medida llegó a los tribunales, donde un juez dio la razón al editor inglés, que logró vender más de medio millón de ejemplares entre 2009 y 2010. Después de un pausa que duró otros doce meses, Zeitungszeugen -que en español podría llamarse «Periódico Testigo»- reinició la aventura el pasado 4 de enero con una nueva edición. Para su regreso a los kioskos recurrió a la reproducción de tres periódicos de la época que anunciaban en grandes titulares una noticia que provocó alegría en Alemania y preocupación en Europa: la designación de Hitler como canciller.

Los 100.000 ejemplares desaparecieron de los kioscos a los pocos días y ahora el país se prepara para recibir la primera venta de un fascículo del libro prohibido «Mein Kampf», para regocijo de los nietos del dictador y temor de un vasto espectro de la sociedad germana, que teme que la difusión de «Mi Lucha», reviva una polémica que parecía enterrada en el país.

El escándalo, sin embargo, no parece preocupar al editor británico. «El libro es una verdadera porquería», dijo McGee a la revista 'Der Spiegel'. «Todos conocemos el poder oscuro de ese texto pero nadie lo ha leído. El aura de lo prohibido lo ha convertido en un mito», reconoce el editor inglés, que en su nueva iniciativa goza del apoyo del Consejo Central de los judíos en Alemania.

domingo, 22 de enero de 2012

El plan nazi para extender la subversión en Palestina

Amin el Hussaini.
El régimen nazi planeó propagar la subversión en Palestina en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, cuando este territorio estaba administrado por Reino Unido, según los archivos secretos dados a conocer por los servicios de espionaje británicos.

En este complot, que finalmente fracasó, se contaba con la colaboración de Mohammed Amin el Hussaini, Gran Mufti de Jerusalén, exilado en Berlín, así como con la aprobación del jefe de los servicios de seguridad de Hitler, Heinrich Himmler.

Palestina, en 1944, era un mandato en conflicto, y las autoridades británicas trataban de mantener el orden entre las comunidades árabes y judías enfrentadas.

Los alemanes, por su parte, tenían planeado armar a los palestinos para incitarles a alzarse contra los judíos, para lo que en 1944 se formó un comando compuesto por dos oficiales nazis y tres árabes.

Su líder, el coronel Kurt Wieland, que sabía hablar árabe, se había reunido en varias ocasiones con el Mufti, y desarrollaron juntos un plan para lanzarse en paracaidas sobre territorio palestino, establecer una base, crear un servicio de espionaje y enviar la información a Berlín, y reclutar y armar a los palestinos con el oro nazi.

La operación resultó un fiasco 

La explicación del fracaso de dicha operación aparece documentada en las transcripciones de los interrogatorios efectuados al coronel Wieland y a dos de sus hombres, que fueron capturados, por los oficiales del MI5 (servicios de espionaje británicos de la época).

Simpatizantes nazis en Palestina.
El plan tuvo que retrasarse ya que, antes de que el comando emprendiese el vuelo, los seguidores del Mufti estropearon los detallados planes de Wieland, cambiando su equipación sin consultarle y obligándole a suspender el primer viaje.

Después, cuando lograron salir, en octubre de 1944, el piloto se perdió y los paracaidistas, que planeaban aterrizar en el norte de Jericó, lo hicieron en el sur, desperdigados y sin sus equipos de radio.

El coronel Wieland y sus dos compañeros se refugiaron en un pueblo árabe, en una cueva y en un monasterio ruinoso, no recibieron apoyo de los rebeldes árabes y fueron capturados una semana después. Los otros hombres nunca fueron encontrados.

Suiza ayudó al exterminio de los gitanos

El dedo acusador apunta a la neutral Suiza más de medio siglo después del extreminio nazi. El país helvético expuso a los gitanos al genocidio de Hitler al expulsarlos de su territorio sin miramientos durante la Segunda Guerra Mundial.

La política de exterminio del régimen hitleriano no hizo que las autoridades helvéticas cambiasen un ápice su hostilidad hacia ese pueblo nómada pese a que estaban al corriente de lo que sucedía al otro lado de la frontera. 

Una comisión de expertos dirigida por el profesor Jean-Francois Bergier documenta en un estudio de casi un centenar de páginas, la historia de una discriminación con consecuencias dramáticas para los afectados. Según la documentación reunida por los también historiadores Thomas Huonker y Rgula Ludi, las autoridades helvéticas sabían desde 1940, es decir desde el año siguiente al comienzo de la guerra, de las deportaciones de judíos y desde 1942 estaban igualmente al tanto del genocidio contra ese pueblo.

No se les trató como refugiados

De los documentos disponibles se deduce claramente que el Gobierno suizo en ningún caso reconoció a los gitanos como víctimas del Tercer Reich ni les dio tampoco el tratamiento de refugiados.

Los casos estudiados por la comisión de historiadores indican que, pese a su proclamada neutralidad, Suiza tendía a excluir de su territorio a los gitanos extranjeros, a los apátridas e incluso a gitanos nacidos en este país.

Los historiadores han llegado a la conclusión de que, salvo raras excepciones, la Confederación Helvética no acogió a ningún gitano extranjero durante los terribles años 30 y 40. La progresiva flexibilización de la política suiza hacia los refugiados, a finales de 1943, no benefició a ese pueblo, señalan los historiadores, que no tienen constancia de que ningún gitano hubiese encontrado asilo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial.

Política de expulsión

La política discriminatoria hacia los gitanos es en cualquier caso una constante suiza desde comienzos de siglo, y el período nazi no constituye una excepción pese a que sus consecuencias fueron especialmente dramáticas, señalan los historiadores. Suiza fue en efecto uno de los primeros países que en el siglo XX llevaron sistemáticamente a la práctica una política de expulsión de los gitanos extranjeros y apátridas, lo que ocurrió a partir de 1906.

Su hostilidad hacia el pueblo gitano no acabó con la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial sino que se prolongó en la posguerra. Así, por ejemplo, la prohibición absoluta de entrada en territorio helvético que se les aplicó a partir de 1913 no fue revocada hasta 1972.

El informe incluso menciona casos de gitanos provistos de pasaporte suizo a los que las autoridades helvéticas denegaron, sin embargo, la entrada en el que era su país bajo distintos pretextos y que terminaron en los campos de exterminio.

Thomas Jefferson y su esclava


Thomas Jefferson.
Antes de convertirse en gobernador de Virginia y en el tercer presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson proclamó el derecho inalienable de los hombres a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la felicidad. Esa entusiasta proclamación de principios, sin embargo, no impidió al optimista Jefferson ser el propietario de más de un centenar de esclavos. Al padre de la independencia americana, sin embargo, no le gustaba la esclavitud, aunque creía que los negros eran inferiores en cuerpo y alma a los blancos. Y aconsejaba que fuesen devueltos a África para impedir una mezcla de razas que consideraba funesta.


Pero Jefferson fue también un precursor en vindicar el no menos inalienable derecho a la contradicción. Porque, por más que abominara de la mezcla racial, no por eso se abstuvo de hacer ocho hijos a una de sus esclavas, Sally Hemings, una mulata de su propiedad, treinta años más joven que él, con quien mantuvo una relación estable de por vida. 


Jefferson dio la libertad a sus hijos engendrados con la esclava, que decidieron hacerse pasar por blancos ya que su ligero tostado de piel así se lo permitía. Lo que a su vez nos plantea otro interrogante: ¿Consideran los descendientes de la esclava Sally Hemings que el amo Jefferson fue uno de los padres de la libertad? Y nos permite presentar esta historia como una parábola de las tormentosas relaciones políticas que han vivido negros y blancos en EEUU.